viernes, 15 de noviembre de 2013

Trekking y montañismo en Ushuaia

 Para llegar a la base del hielo, es necesario utilizar algún medio auxiliar, como las raquetas de nieve o los esquíes de travesía, ya que la nieve suele ser abundante en los senderos durante el invierno. Esto da a la actividad de escalar hielo extremo un matiz encantador; caminar con raquetas por el bosque cubierto de blanco, en medio de un silencio abrumador, provoca sensaciones indescriptibles. Debido a lo extremo de las condiciones climáticas del invierno en Tierra del Fuego, y sobre todo teniendo en cuenta que estas cascadas se forman en los lugares más fríos de la región, es de vital importancia que poseamos equipo adecuado y de buena calidad para la actividad, sobre todo en lo referido al abrigo (¡guantes!) y al equipo de seguridad.
Las zonas de cascadas son muchas y la realidad es que no pasa un invierno sin que se descubran nuevas formaciones heladas, en los valles aledaños a la ciudad. Las zonas más accesibles:

Cascada Este del cerro Alvear

Es una de las clásicas de la zona. Se encuentra sobre el valle Este del cerro Alvear, y se accede allí desde la Hostería Tierra Mayor, siguiendo el mismo recorrido de cintas azules que en verano nos conduce hasta las paredes de roca. La pared de hielo tiene una altura total de 80 metros, de los cuales unos 60 son totalmente verticales. La cascada se forma todos los inviernos, y es de un hielo extremadamente duro, ya que el sol no da allí durante el otoño, el invierno y hasta bien entrada la primavera. La aproximación con raquetas nos tomará algo más de dos horas, de la hostería a la vera de la ruta, lo que hace posible pensar en una escalada de un día, saliendo bien temprano por la mañana. Siempre que salimos en invierno debemos considerar que a las 17:00 ya es noche cerrada, por lo cual es imprescindible llevar siempre la linterna, por si la noche nos sorprende en el bosque (algo muy frecuente).

Cascada Oeste del cerro Alvear
Es otra clásica de la zona, una formación un poco más ancha e irregular que la Cascada Este. Se encuentra ubicada en la base del Glaciar Sudeste y se accede a su base por el Valle Oeste del cerro Alvear. Desde la Hostería Tierra Mayor, luego unas tres horas y media de caminata con esquíes o raquetas (cruzando el turbal y luego por un sendero en el bosque, como quien se dirige al cerro Alvear). La cascada posee unos 40 metros de altura, con resaltes verticales intercalados, con pequeños balcones de hielo. El hielo no posee una dureza uniforme y es posible plantear diferentes rutas, incluso de escalada mixta, debido al ancho de la misma. Es una cascada muy bella, que nos permite plantear rutas de poca dificultad, propicias para quien se inicia en este tipo de escalda en hielo. Debido a la marcha de aproximación necesaria para llegar a la base del hielo, será necesario pasar una noche de campamento en el lugar, o si conocemos el sedero quizá salir antes del amanecer y regresar de noche, para así aprovechar a full las pocas horas de luz del invierno.

Valle del río Chico
Sobre su Ladera Oeste (cerro La Esfinge), posee una serie de cascadas de fácil acceso y diversas dificultades. Se accede desde el Valle de Andorra, por un viejo camino de hacheros, que comienza casi en la confluencia del Arroyo Grande con el Río Chico, y se dirige hacia el norte por la Ladera Oeste del valle, hasta un lugar conocido como Cascada de los Amigos. Sobre el recorrido de este viejo sendero, mirando hacia arriba encontraremos varias cascadas, con longitudes que van de los 15 a los 50 metros y con diferentes dificultades. La proximidad a la ciudad (1 ½ hs. la más lejana) y las variedad de dificultades que encontramos, hacen de este lugar uno de los más aptos para iniciarnos en este tipo de escalada en Tierra del Fuego.

Montañismo en Tierra del Fuego

Las montañas de la Tierra del Fuego, en el sector argentino de la isla, son de poca altura, pues no superan los 1500 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, debemos tener en cuenta que estas montañas comienzan en el mismo mar, a cero metros, o a muy poca altura. Esto hace que su altura sea igual a su desnivel absoluto. Si a esto le sumamos el hecho de que el limite de la vegetación se encuentra a una media de 600 metros, y que la línea de nieves eternas se halla a 800 metros, nos encontramos con que montañas que apenas llegan a los 1.450 metros son objetivos formidables para el montañista.
Las montañas de la zona de Ushuaia se caracterizan por poseer bellas formas y abruptas paredes, producto de la erosión glacial a la que estuvieron sometidas hasta no hace muchos años (¡en tiempo geológico!). Su roca es mayormente de color negro y muy descompuesta, de origen sedimentario metamórfico; aunque se distinguen algunas de roca rojiza, éstas poseen rocas de origen volcánico, y son producto de erupciones volcánicas que se produjeron hace millones de años, en un tiempo en que la isla de Tierra del Fuego era un terreno en formación y se encontraba sumergida a muchos metros en el océano.
Así es como, entre la gran cantidad de montañas que nos rodean, encontramos terrenos para todos los gustos, desde ascensiones fáciles, donde se llega a la cumbre caminando, hasta otras donde los diferentes terrenos se mezclan creando ascensiones en terrenos mixtos, de gran delicadeza y dificultad. Es posible también realizar ascensiones glaciales y otras en terrenos completamente rocosos. El montañismo en este rincón del mundo estará siempre condicionado por el clima, que es el típico de la Patagonia,(aunque sin esos terribles vientos, que sólo están presentes de forma ocasional. Los turbales, castoreras y enormes bosques de Lengas, Ñires y Cohiues que deberemos atravesar para llegar a la base de las montañas son el sello típico y encantador de la Tierra del Fuego. Las ascensiones clásicas:

Monte Olivia

Monte Olivia
Es la montaña que por su figura y posición estratégica domina la imagen de la ciudad. Desde siempre ha cautivado la mirada de exploradores y montañistas. El primer intento de ascensión data de 1902, cuando dos de los hermanos Bridges intentaron alcanzar su cumbre. Esto fue logrado recién en 1913, por el padre salesiano Alberto Maria De Agostini y sus guías, en una ascensión épica, en un tiempo en el que todavía no existían los clavos de escalada. Este cerro, con su esbelta figura, es una de las más bellas montañas de la zona. Posee cuatro rutas de ascensión y ninguna es de poca dificultad. Es necesario escalar roca para llegar a su cumbre. Debido a la gran verticalidad de todas sus vertientes es que hay que ser muy cuidadoso con los riesgos objetivos, como las caídas de rocas o las avalanchas. En verano, las caídas de rocas son muy frecuentes. En invierno, hasta las paredes verticales se cubren de nieve, lo que complica la tarea de aseguramiento, pero suelda las rocas. En esta época, cuando todo está congelado, es quizás más seguro escalar, pero debemos ser muy cuidadosos con las caídas, ya que la montaña es como un gran tobogán. Con tristeza tengo que afirmar que es la única montaña de la región que se ha llevado a varios amigos. Sus rutas de ascensión son cuatro: la ruta original, seguida por el padre De Agostini recorre el glaciar del este, llamado glaciar De Agostini, y desde allí asciende a la torre principal por su Cara Este (opuesta a la ciudad)
No se tiene conocimiento de que esta vía se haya repetido alguna vez. La Ruta Normal, es la ascensión más realizada, aunque no por ello sencilla. Esta sigue un sistema de canaletas que comienza directamente sobre la Ruta Nacional 3 y arriba a la cumbre luego de superar tres largos de escalada en roca. Una variante de esta ruta es la Vía Maloya, que se dirige a la Torre Sur. Esta sube hasta el comedor y allí tuerce a la derecha, siguiendo una canaleta que culmina en la base de la Torre Sur. Allí, luego de superar tres largos de roca un poco complicados, se arriba a la Cumbre Sur. La cuarta vía, recorre la Pared Sudoeste. Comienza sobre la Ruta Nacional 3, a pocos metros del puente sobre el río Olivia. Luego de ascender un corto trecho por el bosque y el acarreo, se interna en la pared, donde sigue una serie de canaletas que conducen a la base del las torres pequeñas y de la Torre Sur. Sin dudas, ésta es la montaña con mayores riesgos objetivos de la región, por lo que hay que ser muy cuidadoso con cada decisión que se tome.

Cerro Alvear

Se encuentra en el Valle de Tierra Mayor y es la montaña clásica por excelencia. De fácil acceso, posee tres bellos glaciares y tres rutas de ascensión de diferentes características. El acceso a la montaña se realiza desde cualquiera de los refugios del Valle de Tierra Mayor. Será necesario cruzar el turbal hacia el norte y luego seguir el valle este del cerro hasta la base del Glaciar Sur, donde se asciende hasta un plato apto para montar un campamento. Es bueno planificar la ascensión para dos días, ya que el sendero no está muy marcado en la pare superior y es fácil perderlo. Si disponemos de tiempo iremos más tranquilos. La montaña posee tres ruta conocidas. La Ruta Normal sigue el espolón de roca que separa al Glaciar Sur del Glaciar Sudeste (los dos visibles desde la Ruta 3). Es básicamente de roca y no exige pasos técnicos. Sólo en la parte final es necesario superar un paso de hielo, para acceder a la cumbre. Este se encuentra cubierto de nieve en invierno y primavera, pero en verano y otoño puede ser delicado, siendo recomendables el uso de grampones, cuerda y seguros. La ruta del Glaciar Sudeste es la más bella, ya que recorre el glaciar desde su base hasta la cumbre. Aquí es necesario escalar hielo y asegurar en varios largos del recorrido, ya que en una parte del glaciar se llega una pendiente cercana a la vertical. La ultima de sus vías sigue el Glaciar Este, que es el más grande de los tres que posee la montaña, y el de menor dificultad. A su base se accede atravesando la base del Glaciar Sudeste, hacia el norte, y desde allí se alcanza la cumbre sin más dificultades que alguna grieta ocasional.

Cerro Martial
Glaciar Martial
Es la cumbre más alta del circo del Glaciar Martial, que domina la vista de la ciudad hacia 
el norte. Es una montaña de gran significación en Ushuaia, ya que fue allí donde se gestó, en los primeros años de la década de 1950, el Club Andino Ushuaia. Allí también se construyó el primer refugio del club y donde, al calor de la estufa a leña, los pioneros soñaron proyectos. Su ascensión, sin ser sencilla, no es de mucha dificultad. Como en todas las montañas es necesario ser muy cuidadosos, ya que una patinada significa caer muchos metros, con pocas chances de sacarla bien. La ascensión se realiza en el día. Comenzamos en la aerosilla del glaciar; recorriendo el sendero de la pista de esquí, se pasa por el refugio CAU (Club Andino Ushuaia). Luego hacia el glaciar, el que deberemos cruzar para llegar a la base del cerro propiamente dicho. Desde allí, ascenderemos por una rampa de nieve a la izquierda de la pared. La cumbre nos depara una vista inigualable.

Cerro Cinco Hermanos

Es el compañero del monte Olivia en su reinado sobre las montañas de la zona. Se encuentra ubicado un poco al este del Olivia, y se lo observa a la izquierda desde la ciudad. Su nombre obedece a la analogía que alguien hizo entre sus cinco cumbres y los hijos de Thomas Bridges, aunque estos fueron seis. Es una montaña muy estética, y de un dificultad intermedia. Se llega caminando hasta las torres y en las proximidades de la cumbre el terreno se torna un poco delicado, siendo necesario asegurarse. La aproximación puede realizarse por el Valle de Olum (desde Tierra Mayor) o bien desde el Valle del Olivia, por el frente. La ascensión puede realizarse en un día largo desde Ushuaia, pero si no tenemos apuro es recomendable pasar una noche en la laguna de la base de las torres. Esto nos permitirá observar un espectáculo nocturno increíble, donde la Bahía de Ushuaia y la ciudad del fin del mundo son protagonistas.

Cerro Domo Blanco

Cerro Domo Blanco
Ubicado entre el cerro Alvear y el glaciar Albino. Es un cerro de unos 1.300 metros, que posee como rasgo característico un glaciar colgante con forma de domo en su cumbre. A pesar de ser un cerro accesible, posee sólo dos ascensiones y permaneció virgen hasta 1998. Actualmente posee dos rutas posibles de ascensión, a las cuales se accede desde el valle del cerro Alvear. Estas vías siguen canaletas de terrenos mixto, donde se mezcla la nieve con la roca. La salida a la cumbre se realiza montándose en el glaciar cumbrero. La aproximación se realiza por el mismo sendero que se usa para el cerro Alvear, siguiendo el valle hasta el fondo.

Cerro Bonete

Domina junto al Alvear el paisaje del Valle de Tierra Mayor. Es una montaña de poca altura, pero bellas líneas. Debe su nombre a su forma. Posee una Pared Sudeste muy escarpada y con lindas canaletas, que aún permanece virgen. La ascensión se realiza siguiendo su Cara Oeste y no es en absoluto complicada. Se llega a la cumbre caminando por un pedrero que será más escarpado cuanto más nos acercamos a la pared Sudeste. La forma más cómoda de realizar la aproximación a la base de esta montaña es siguiendo la senda que conduce a la Laguna Esmeralda.

Otros cerros de la zona

Dignos de mención son el cerro Vinciguerra, con sólo tres ascensiones realizadas, el cerro La Esfinge, muy fácil y visible desde la ciudad, el cerro Tonelli, el Falso Tonelli, el Cornú, el Diente de Tiburón y una infinidad de montañas de bellas formas, que por no haber sido ascendidas jamás, ni siquiera poseen nombre. Un paraíso, todavía, tierra de descubrimientos y pioneros.

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